Cuando la tía Eva nos hacía la pregunta de qué tres deseos teníamos para este año que acaba de empezar, mi respuesta se ha resumido en uno solo: que siempre estéis unidos. Y además añado que procuréis, por lo menos una vez al año, reuniros todos y disfrutar tanto como lo hacemos ahora.
Mi única ilusión es veros bien, haciendo cosas juntos, compartiendo vuestras alegrías y vuestros problemas. No os descubro nada si os digo que mi fiesta favorita es el día de Reyes. Cuando erais pequeños era de otra forma, pero siempre con la misma ilusión y entusiasmo.
La vida pasa muy rápida y debemos aprovechar, mientras se pueda, el estar con las personas que más queremos. No creo que exista ningún vocabulario capaz de describir mis sentimientos hacia todos y cada uno de vosotros, ni de medir todo este cariño. Daría mi vida con gusto si fuera necesario.
Pero bueno, vamos a centrarnos en los Reyes de este año. Lo primero, mi agradecimiento a los pajes, que se preocupan de una forma admirable de hasta el más mínimo detalle. Soy muy consciente de la gran dificultad que eso conlleva y de lo mucho que se esfuerzan por acertar en todo; les tendríamos que haber dado un aplauso enorme. Otra novedad de este año es la actividad que el próximo 19 de julio vais a hacer todos juntos en Alicante. Seguro que será una experiencia preciosa que vais a recordar siempre. Eso sí, tenéis que hacer un buen reportaje fotográfico para que los abuelos también lo podamos disfrutar.
Retomo lo que empecé a escribir ese mismo día de Reyes. Todos sabéis cómo terminó la jornada: en el hospital con la cadera rota. Han sido unos meses duros de rehabilitación, pero, gracias a Dios, ya estoy bien. Y me vuelvo a ratificar en todo lo que pienso: en lo bonito que es veros hacer cosas juntos y en que nunca olvidéis aquello de "borrón y cuenta nueva". El perdonar y pedir perdón te libera y te hace ser mejor persona. Doy siempre gracias a Dios por todos vosotros. Sois muy buena gente.




