lunes, 7 de enero de 2019

REYES 2019


En efecto, aquí me tenéis un año más intentando relatar lo vivido en este día de Reyes. Mientras que yo pueda lo voy a seguir haciendo; ya sabéis que es mi fiesta favorita.
Podréis pensar que la abuela está un poco loca, y quizás sea cierto, pero os lo aseguro, sigo creyendo en los Reyes Magos. Ayer pasamos un día mágico, con paz, alegría, ilusión, cariño, unidos y muchos calificativos más que podría agregar.
Cada año reconozco y agradezco desde lo más profundo de mi ser el gran esfuerzo de los pajes. Somos muchos y es complicado, pero una vez al año creo que el esfuerzo y el trabajo se compensa con creces ante los resultados obtenidos.
Hoy me ha comentado el P. Pascual, que sabéis fue un espectador casual, que le encantó ver las caras de los pequeños, pero también de los mayores. Nunca había vivido nada igual y daba gracias a Dios por ello.
En todos los actos de nuestra vida al que le pongamos el ingrediente principal nos saldrá siempre bien. Y, ¿sabéis cual es ese ingrediente?, uno que no podemos adquirir en ningún sitio, ni con dinero: el AMOR
Todos conocéis mi edad, sólo 78 años, pero os voy a decir un secreto, vuestra abuela es joven. La razón es muy simple, mi espíritu no envejece. Sigo con la ilusión y ganas de hacer cosas sencillas que nos pueden dar momentos de felicidad, de sentirnos queridos, de sentirnos familia pensando en los demás. Esa es la misión de estos grandes pajes, a los que llevo en  mi corazón desde lo más profundo. Por todo ello y por mucho más les aplaudo y les doy las gracias.  Han realizado un trabajo admirable, con un porcentaje de acierto del cien por cien.
Esta pequeña entrada la voy a terminar con otro secreto: los regalos de los Reyes los recibo con igual ilusión que cuando tenía la edad de nuestro Javier. Por lo tanto, hasta el próximo año mis queridos Reyes.

viernes, 11 de mayo de 2018

Cruz de Impedidos 2018

Una vez más, tengo que iniciar esta entrada dando las gracias a Dios. Yo, desde que era muy joven, siempre he sido partícipe y me ha gustado acompañar a nuestra Cruz en su visita anual a los enfermos. Mirad si hace tiempo, que entonces el recorrido se hacía en un sólo día, porque lógicamente el pueblo no era tan extenso. Perfectamente conocéis mi edad: 78 años, desde el 30 de abril pasado. Pues bien, un año más, ¡reto conseguido¡ .
No sé si habrá sido mi último año, tampoco me preocupa, porque tengo claro que al igual que a lo largo de  la vida se van abriendo etapas, también hay que cerrarlas con naturalidad. En estos momentos necesito transmitiros los sentimientos de este año.
Han sido dos mañanas muy intensas, de caminar distancias muy largas, desde las 8,45 hrs y hasta las 2,30 hrs.  Cuando ponemos ilusión en alcanzar alguna meta, el esfuerzo no importa. Esto nos puede valer para cualquier acontecimiento que deseemos conseguir.
El segundo día, tuve una sorpresa que me llenó de felicidad. Vuestro padre, Ignacio y Alvaro, apareció muy temprano para realizar también el recorrido. Soy consciente del esfuerzo que le supuso, pero también estoy segura de que lo disfrutó. Desde muy pequeños, vuestros padres me acompañaban y ayudaban en el festejo, por ejemplo, tocando la campana anunciando que la Cruz iba por la calle, o a llevando el palio. Son experiencias vividas que se quedan en el fondo de nuestro corazón y que gusta volver a experimentar.
Termino como en el inicio: gracias Señor por todo  lo que me das.

Para nuestro caballista Alvaro

Me gusta narrar distintos momentos de vuestras vidas para que siempre permanezcan en el recuerdo. En esta  ocasión, estas líneas van dedicadas a nuestro Álvaro. ¿El motivo?;  muy sencillo, como todos sabéis, ha sido este dos de Mayo del dos mil dieciocho su bautismo en la cuesta para vivir por primera vez la carrera de los Caballos del Vino.
Desde bien temprano estábamos todos con nuestros pañuelos al cuello esperando ese hermoso espectáculo de los caballos del vino, vestidos para la ocasión con sus mejores enjaezamientos. Pero a nuestro protagonista, lo que le tenía realmente inquieto y nervioso, era pensar que se le acercaba el momento  de estar a pié de cuesta viviendo y disfrutando, junto a los tios y su padre, de algo nuevo y por lo tanto,  esperado con impaciencia esa primera experiencia de la que tanto había oído hablar.
Como conocéis, es el segundo en debutar. Ignacio ya lo hizo hace cuatro años y en este no ha podido venir por los estudios, pero en verdad que lo hemos echado mucho de menos . Significa que os estáis haciendo mayores, y que poco a poco se van abriendo nuevas etapas en vuestras vidas. Cuando te vimos salir con tu padre nos emocionamos, y recordamos muchos momentos vividos cuando eras pequeño. Pasa el tiempo a una velocidad vertiginosa.
Antes de irte, los abuelos te hicimos toda clase de recomendaciones para que fueras prudente, pero que a la vez lo disfrutaras. Y efectivamente, a tu regreso, venías cansadísimo, pero  muy contento. Son momentos muy especiales que como todo en la vida se tienen que cuidar. Los abuelos somos muy mayores, pero gracias a Dios, la ilusión no la perdemos, porque tenemos la suerte inmensa de teneros cerca, de sentirnos muy queridos y de que nos ilusione todo lo que a vosotros os hace felices.


viernes, 12 de enero de 2018

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS


En esta ocasión he querido dejar pasar unos días desde la fiesta de Reyes por no hacerlo desde la emoción de los momentos vividos, y tratar de ser más objetiva a la hora de trasladar nuestra vivencia de este seis de enero del 2018.
Mirad, he visto varias veces el vídeo que realizó el tío Juan-Fran con el móvil en esa mañana. Las imágenes a veces expresan mucho mejor los sentimientos que las palabras. Os puedo asegurar sin  temor a equivocarme, que las caras de absolutamente todos,  mayores y pequeños, eran de ilusión, de alegría, de risas, de hermandad, de paz. Esto es absolutamente objetivo; son imágenes que no se ha inventado vuestra abuela porque sea una entusiasta de la fiesta de Reyes; no se hizo ningún ensayo general para que apareciesen esas imágenes, reflejan claramente lo sucedido.
Soy muy consciente del trabajo tan inmenso que tienen los pajes, pero si pensamos con serenidad, a lo largo de nuestra vida el conseguir cualquier meta conlleva esfuerzo, sacrificio, cansancio, ...., y no siempre los resultados son gratificantes. Todos sabéis la edad de la abuela, pues ese día mis sentimientos son los de una niña. Una cosa es mi físico, y otra muy diferente mi interior. Si me conocéis un poco, he sido y soy una persona excesivamente realista, nada caprichosa, nunca he sentido envidia por no tener cosas que otros hayan poseído, pero cariños míos, en los Reyes Magos se me va la cabeza. Me es imposible pensar de otra forma.
Termino como el título de esta entrada: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS


sábado, 16 de septiembre de 2017

A nuestro Ignacio

  
Esta entrada solamente se la voy a dedicar, como he puesto en el titulo, a nuestro Ignacio. Estoy segura que a todos os parece bien, porque realmente todos lo queréis y en cierta medida es vuestro ídolo.
Como sabes, este próximo lunes comienza tu etapa universitaria. Este ciclo de tu vida es muy importante e ilusionante, pero al mismo tiempo resulta duro. Eres todo un hombre y no puedo evitar recordar el día de tu nacimiento. Imagina con la ilusión que estábamos esperando ese inigualable acontecimiento, que tus tíos al enterarse que la mamá estaba con los primeros síntomas de parto, sin pensarlo, a las diez de la noche, se presentaron en la clínica, pensando que habías nacido. Se encontraron a tus padres acostados tranquilamente y se volvieron desilusionados.
Me vienen muchos recuerdos, y como un ejemplo relacionado te contaré que cuando dejamos a tu padre sólo en Valencia, para que también iniciara sus estudios universitarios, me queda el recuerdo nítido de su imagen; fue sin duda una época fuerte para él, pero que, como seguro que tú harás, la llevó a buen termino, con los ingredientes principales: trabajo y  constancia. De ambos sé que estás bien surtido y de alguna otra cualidad más, la honestidad. Yo la pondría en primer lugar.
Todos estos años han pasado en un suspiro. Quizás no eres consciente de los dones que el Señor te ha dotado desde el mismo  día de tu nacimiento. Aprovéchalos. No te olvides nunca de dar gracias a Dios. Tienes unos padres que te quieren con locura, un hermano que te adora, los cuatro abuelos que ni te cuento, y todos los que componemos esta familia que te queremos un montón.
Cariño de mi vida, nunca cambies en lo fundamental. Sigue siendo buena persona. Recuerda algunos consejos que los abuelos os damos a todos, por ejemplo el de "borrón y cuenta nueva" y tantos otros.
Como los abuelos somos de lagrimilla floja, los dos tenemos los ojos un poquito mojados, pero no de tristeza, sino de emoción. Te queremos con todo nuestro ser y estamos seguros de tu cariño. Somos plenamente felices gracias a todos vosotros.