lunes, 6 de mayo de 2019

Cruz de impedidos 2019


Vuestra abuela, a los setenta y nueve años, ha podido recorrer los dos días  la procesión de la  Cruz de Impedidos todo el trayecto. Aproximadamente, el primer día recorrió un poco más de diez kms y la segunda jornada más de  nueve. El camino era, a veces, por calles con pendientes fuertes. En esta ocasión, como novedad, fui acompañada los dos días por vuestro padre, Ignacio y Alvaro. También en el primer día  por tu padre, Paula. Ni os podéis imaginar la ilusión que me hizo y la mañana tan feliz que en ambas jornadas he podido disfrutar.
Cuando eran pequeños vuestros padres, siempre me acompañaban y colaboraban en tareas necesarias, como por ejemplo, tocar la campanilla o llevar el palio.
No sé si habrá sido mi último año, da igual, todo tiene un principio y un final. Solamente me sale desde lo más profundo dar gracias a Dios  por haber podido vivir durante tantos años esta hermosa experiencia.



Pablo y Juan en la cuesta


Un nuevo año que  tenemos dos nuevos caballistas en la cuesta. Significa que os estáis haciendo mayores. Nos emociona ver como os vais incorporando a vuestros padres y tíos en ese acontecimiento tan especial de los Caballos  del Vino. Nadie mejor que ellos para enseñaros que se debe hacer para disfrutar y no correr peligro. Me ha dicho un "pajarillo" que a vuestro padre le costó un poco dar su consentimiento, quería pos-ponerlo para el próximo año. Pero la insistencia de vuestros tíos y las ganas que teníais hizo realidad vuestro sueño.
Por motivos de  sus estudios nos han faltado dos pilares muy importantes e imprescindibles en este día, Ignacio y Alvaro. Siempre que se os presente la oportunidad de realizar actividades juntos no las desperdiciéis, cultivar esa unión que a lo largo de vuestra vida dará sus frutos.
Esta entrada va a ser muy breve, pero no quería dejar de reseñar vuestra ilusión cumplida. Antes de concluir, si os quiero decir que a los abuelos se nos "cae la baba" con cualquier cosa que hagáis y que para vosotros sea bueno.